Los practicantes de kung-fu son más rápidos percibiendo estímulos que el resto

Sofía Riesco

Una investigación realizada por la Universitat Jaume I (UJI) y la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) revela que los deportistas que practican kung-fu son más veloces detectando los estímulos que aparecen en la periferia de su campo visual, comparados con personas de su misma edad no deportistas. Se trata de uno de los pocos estudios llevados a cabo con profesionales del milenario arte marcial.

Aunque las habilidades motoras y sensoriales de los atletas han sido ampliamente estudiadas, son escasos los estudios que se han centrado en un tipo de deportista muy concreto, el que practica kung-fu. “Su entrenamiento implica movimientos circulares ejecutados más lateralmente que otras artes marciales relacionadas como el karate o el taekwondo", explica Soledad Ballesteros, investigadora del departamento de Psicología Básica II de la UNED, que ha dirigido este trabajo publicado en la revista Perception. En colaboración con la investigadora Mónica Muiños de la UJI, las autoras han comparado la velocidad visoespacial y la respuesta motora de 16 deportistas de kung-fu profesional con 14 jóvenes no deportistas, todos con una edad media de 30 años.

“Nuestros resultados indican que los practicantes de kung-fu fueron más rápidos en la detección de estímulos presentados en la periferia del campo visual, sobre todo si éstos aparecían a un ritmo más rápido", indican las investigadoras. Cuando el ritmo fue más lento y si los estímulos se presentaban en el centro del campo visual, deportistas y no deportistas realizaron la tarea de manera similar. Para llegar a esta conclusión las autoras realizaron una prueba visoespacial a los voluntarios. La tarea consistía en pulsar una tecla predeterminada del teclado del ordenador lo más rápidamente posible cada vez que veían aparecer el estímulo, un punto negro, en la pantalla del ordenador. “Este punto podía aparecer de manera aleatoria en diferentes posiciones de la pantalla y a diferentes ritmos de presentación", detalla Mónica Muiños.

El estudio también analizó la rapidez motora de los participantes en el estudio, todos diestros, mediante otra prueba que consistía en pulsar la barra espaciadora del teclado lo más rápido posible usando el dedo índice de la mano dominante y después, el de la no dominante. Las manos fueron alternándose a lo largo del experimento. Un programa informático calculó la velocidad de respuesta. “Los deportistas fueron significativamente más rápidos que los no deportistas solo con la mano dominante", indica Muiños, lo que podría demostrar cómo los practicantes de kung-fu han desarrollado una mayor lateralidad que los no deportistas.

Llama la atención que en un estudio previo realizado en yudokas por otros investigadores, los deportistas demostraron ser más hábiles para realizar tareas con ambas manos, no solo con la dominante, en comparación con personas que no practicaban deporte. “Los yudokas utilizan con mayor proporción ambas manos, puesto que necesitan realizar proyecciones –lanzar al oponente– hacia los dos lados", apunta Ballesteros. Como en el kung-fu no se utilizan las dos manos con la misma frecuencia que en el yudo, “podemos llegar a la conclusión de que las diferencias encontradas en cuanto al uso de la mano dominante y no dominante se deben a que las habilidades aprendidas tras años de práctica han sido diferentes en función del de deporte practicado", añade.

De momento no se sabe si las habilidades desarrolladas por estos deportistas son fruto de un proceso de aprendizaje motor o son genéticas, pero las científicas se inclinan más por la primera explicación. “Las reacciones motoras más rápidas que hemos encontrado podrían producirse de manera automática debido a la práctica y a un proceso de aprendizaje acumulado durante años", concluyen.

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