La confianza parental y la educación, valores fundamentales para gestionar el ciberacoso entre menores

Redacción

En un curso de verano de la UJI se ha tratado el tema del ciberacoso, la responsabilidad que tienen los adultos y un uso responsable de las redes sociales.

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La confianza de los padres en la utilización responsable de las redes sociales y una educación en valores que prime el respeto hacia los demás son dos de las claves para gestionar el ciberacoso.

Así lo afirmaron los especialistas que participaron en la mesa redonda «Protección de los niños y las niñas ante las nuevas tecnologías: Ciberacoso» dentro del curso de verano de la Universitat Jaume I «Derechos de los niños y las niñas y educación para la paz».

Durante la primera intervención, Javier Vilalta, codirector de la Fundació per la Justícia i profesor de la Universitat Oberta de Catalunya, ha asegurado que «la primera responsabilidad en situaciones de acoso en menores recae en los adultos de su entorno». Vilalta opina que «los menores no cuentan con herramientas para el manejo de las situaciones de ciberacoso» y que éstas deben ser ofrecidas en el entorno familiar y escolar.

El profesor de la UOC considera «muy importante el trabajo de los centros escolares» y la necesidad de ofrecer respuestas de protección a los menores, aunque considera que es el ámbito familiar el que más incide en la creación de un ambiente de confianza que permita a los niños y niñas poner sus propios límites. Es partidario de evitar la prohibición del uso de las redes sociales y la invasión de la intimidad infantil por parte de los adultos.

Por su parte Lourdes Chesa, profesora de Educación Secundaria y codirectora del proyecto educativo ‘Conviven’, ha indicado que los jóvenes «construyen una identidad digital abierta a que otros abusen porque no hay medidas de protección». Chesa considera que los llamados «nativos digitales» son «una generación que necesita de márgenes, educación y estrategias para manejarse» y saber gestionar las situaciones de acoso o ciberacoso.

La especialista considera que «las aplicaciones móviles contribuyen a configurar las relaciones personales», siendo necesario «la sensibilización de la gran mayoría para que aprendan que situaciones no son correctas». En el proyecto que codirige, la profesora plantea una implicación del entorno, sobre todo de aquellos más allegados, como los propios compañeros y amigos, a los que convierte en observadores del problema.

«Hay que procurar que se genere el respeto entre ellos» ha comentado la docente, porque la sociedad debe ofrecer «conocimientos y estrategias a los niños y niñas para que aprendan a reaccionar y, a la vez, dotarlos de valores». Chesa estima que existe una falta de conceptualización de la privacidad y que hay que enseñar a los menores «hasta dónde pueden llegar su actos y también sus consecuencias».

Fuente: Servicio de Comunicación e Publicaciones de la UJI

  
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