El ámbito educativo confunde la competencia emprendedora con la vocación de crear empresas

Sonia Pascual

España no practica la educación por competencias que propone la UE, afirmó el profesor Javier Valle en el II Encuentro de Innovación en Orientación Educativa, celebrado en la Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE

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En el ámbito de la educación se confunde ser emprendedor con la vocación de crear empresas, cuando no es solo este su significado. El espíritu de emprendimiento es una competencia clave en la estrategia de la Unión Europea (UE), que no se define como la capacidad de crear empresas. Ser emprendedor es tener iniciativa, capacidad de innovación y actitud positiva de cambio y, al mismo tiempo, ser responsable de las acciones propias. En estos términos habló, ante unos 200 orientadores escolares de la zona norte de Madrid, Javier Valle López, antiguo Jefe de estudios de Psicopedagogía en la Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE y, actualmente, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid y asesor de la Unidad Española de Eurydice y de TeamEuropa, en la conferencia impartida durante el II Encuentro de Innovación en Orientación Educativa, organizado por la universidad jesuita con la colaboración de la Dirección del Área Territorial de Madrid-Norte, de la Consejería de Educación, Juventud y Deporte de la Comunidad de Madrid, y Redemprendizajes.org.

La UE pretende alcanzar un futuro sostenible y de crecimiento de empleo, señaló el profesor Valle. Se trata de crear más empleo y lograr una vida mejor, un crecimiento económico inclusivo, sostenible e inteligente, con nuevos puestos de trabajo y una orientación adecuada de nuestras sociedades. Un modelo de crecimiento basado en el conocimiento y la innovación, en el que “Europa debería recuperar la estela puntera de ser un continente que ha dado al mundo un gran avance científico, cultural y tecnológico".

El matiz de esta pretensión europea está, precisamente, en que ese crecimiento sea sostenible, “y no como el que se está produciendo en China". “La UE quiere crecer desde una perspectiva ecológica, con cohesión social y territorial. Quiere un crecimiento con una economía que haga un uso más eficaz de los recursos, que sea más verde y competitiva", apuntó el ponente.

Estos principios se recogen en la Estrategia 2020 de la UE, donde se menciona la labor de los orientadores escolares, afirmó Valle, porque son importantes para el futuro. Y para alcanzar estos objetivos de crecimiento y bienestar económico el factor clave, imprescindible para lograr el cambio de paradigma, es la competencia emprendedora.

Emprender es llegar a un punto porque hemos emprendido con resolución ese camino, y eso es lo que tendríamos que trabajar desde la orientación", prosiguió. En el contexto pedagógico europeo se detallan las competencias que deben alcanzarse en los sistemas educativos y sus elementos esenciales. “Una ciudadanía profunda exige un enfoque competencial de su formación. La sociedad del conocimiento del siglo XXI requiere un aprendizaje permanente basado en la educación de competencias. Los contenidos son relativos, porque lo que importa es lo que sé hacer con lo que sé, y son las competencias las que me proporciona la oportunidad de seguir aprendiendo, porque, además, los contenidos cambian continuamente. Estamos muy apegados a los contenidos y no damos el salto a las competencias, lo que no quiere decir que no haya que tener contenidos de interés. Pero la educación por competencias, que es lo que propone la UE, no es lo que estamos practicando en España, donde seguimos aferrados a los contenidos mínimos", añadió.

Competencias clave son preferibles a destrezas básicas. Las básicas son las que valían antes, en el mundo de la revolución industrial. Pero ya no sirven en la escuela de hoy. El problema es que el profesorado entiende que las competencias son los contenidos mínimos. La competencia es un paquete indivisible. La competencia es la intersección de tres conjuntos: destrezas, actitudes y conocimientos, que son inseparables. Una competencia no es una capacidad ni una aptitud. Es un desempeño, la resolución de una tarea con eficacia".

Ser emprendedor es comprender el contexto, ser proactivo, diseñar proyectos, gestionarlos y comunicarlos; y tener actitudes, como iniciativa, creatividad y liderazgo. “La Estrategia 2020 de la UE propone incrementar la creatividad y la innovación, incluido el espíritu emprendedor, en todos los niveles, y no solo en la perspectiva empresarial, como ha traducido el Ministerio de Educación para elaborar la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE)", dijo Valle.

Pero España no es el único país europeo donde los objetivos de la UE parecen desenfocados, añadió el conferenciante. Según un estudio sobre buenas prácticas realizado en 180 instituciones de formación de profesorado de diez naciones, entre las que no figura la nuestra, el mayor tiempo del profesor se emplea en explicar cosas, no en hacer crecer la capacidad del estudiante, ni el trabajo multidisciplinar.

Durante el encuentro, impulsado desde el Proyecto Orión (Observatorio de los Intereses, Valores Vocacionales y Preferencias de Estudios de los Estudiantes de Secundaria y Bachillerato) de Comillas ICAI-ICADE, se desarrollaron ocho talleres para debatir y desarrollar reflexiones y propuestas concretas para entrenar y evaluar la competencia emprendedora, y se utilizaron herramientas técnicas para la orientación profesional.

Ismael Pantaleón, consultor experto en creatividad y miembro de la Fundación Neuronilla para la Creatividad y la Innovación, cerró la jornada con una conferencia sobre la creatividad como puerta a la innovación. El concepto de creatividad es muy amplio y tiene distintas definiciones según quién lo aborde, pero puede resumirse como la capacidad de generar ideas o alternativas que sean novedosas y aporten valor. “Es una capacidad que todos tenemos, pero que muchas veces ignoramos", afirmó. En línea con el tema del encuentro, Pantaleón señaló el vínculo que une creatividad e innovación: necesitamos ideas valiosas para tener el arrojo de ponerlas en marcha.

La creatividad plantea un paradigma, continuó: “Para tener una buena idea hay que tener muchas primero y, luego, entra en juego nuestra experiencia, conocimiento y bagaje para elegir las mejores". Además, más importante que tener ideas es atreverse a compartirlas “para generar un espacio en el que permitimos que las personas se puedan arriesgar". Esta acción tiene una aplicación muy clara en el aula: “Tenemos que facilitar que las personas se equivoquen, se caigan y se levanten solas".

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