A la universidad en bicicleta, un estudio de la Universidad de Valencia

Redacción

Los mayores obstáculos para su utilización entre los estudiantes son el acceso a un vehículo motorizado para uso personal, vivir a más de cinco kilómetros de la facultad y no disponer de una área de estacionamiento próxima al domicilio.

imagen A la universidad en bicicleta, un estudio de la Universidad de Valencia

La revista ‘Health Promotion Internacional’ ha publicado el artículo ‘Bicycling to university: evaluation of a bicycle-sharing program in Spain’ (‘A la universidad en bicicleta: evaluación de un programa de intercambio de bicicletas en España’), de los investigadores de la Universidad de Valencia Javier Molina-García, Isabel Castillo y Ana Queralt, y de James F. Sallis, de la Universidad de California San Diego. La investigación analiza la prevalencia en el uso del sistema de bicicletas públicas en la ciudad de Valencia.

En el verano de 2010 se implantó en Valencia el sistema de bicicletas públicas ‘Valenbisi’, con una distribución de 1.500 bicicletas repartidas en 150 puntos de estacionamiento. Se contó con una muestra de 173 estudiantes del grado de Psicología y Magisterio, con una edad media de 21,3 años, de los que solo un 8,7% hacía uso de la bicicleta para desplazarse a la universidad antes del estudio. El Campus de Blasco Ibáñez disponía de 210 bicicletas y el de Tarongers, de 146. Además, la ciudad disponía en aquel momento de 130 kilómetros de carril bici.

“Los resultados del estudio de seguimiento realizado durante ocho meses demuestran un aumento significativo en el uso de la bicicleta como medio de transporte principal para trasladarse a la universidad, así como el potencial de este sistema en la promoción de un peso saludable y, en consecuencia, en la disminución de la incidencia de obesidad y sobrepeso entre la ciudadanía", señala el profesor Javier Molina.

Diversos estudios demuestran que el uso de la bicicleta como medio de desplazamiento es una práctica asociada a beneficios para la salud, como es el buen estado cardiovascular, y es por eso que las políticas públicas tienen un papel crucial en el fomento del uso de la bicicleta.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una serie de propuestas para promover este medio de transporte, tales como la expansión de redes para el ciclismo, la creación de rutas atractivas y seguras, el acceso público a las bicicletas para viajes cortos y el aumento de puntos de estacionamiento. La transición de la enseñanza secundaria a la universidad se caracteriza, en general, por una disminución de la actividad física, lo cual está directamente relacionado con el aumento del peso corporal.

En las últimas décadas la incidencia de sobrepeso/obesidad se ha incrementado entre los estudiantes universitarios. La universidad constituye un importante contexto para la promoción de la salud, y es por ello que tiene la responsabilidad de promover programas saludables y, concretamente, de aumentar los niveles de la actividad física.

Se ha podido constatar que, ocho meses después de su implantación, el 19% de los participantes eran usuarios habituales del sistema de bicicletas públicas, aumentaron de forma significativa su gasto energético semanal y redujeron su índice de masa corporal (IMC). Al finalizar el estudio, los desplazamientos en bicicleta proporcionaban a los usuarios aproximadamente la mitad de la actividad física semanal que recomiendan los organismos internacionales como la OMS.

Los factores que más favorecieron el uso del nuevo sistema fueron la existencia de al menos una estación de Valenbisi en un radio de 250 metros de la vivienda de los participantes, así como recorrer una distancia inferior a cinco kilómetros hasta la universidad. Otro factor que fomentó su uso fue tener la percepción de un entorno urbano seguro respecto al tráfico y a la existencia de carriles bici separados del resto para otros vehículos.

  
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