Dos docentes de la Universidad de Cantabria cuentan sus experiencias con el modelo formativo mixto

Redacción

Las profesoras hacen un balance positivo de las primeras semanas con el formato híbrido y se detecta una mayor participación de los estudiantes.

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El profesorado de la Universidad de Cantabria afronta un curso complejo, marcado por una pandemia y por un modelo formativo que ha tenido que adaptarse en un tiempo récord. Salvo los centros que por disponer de espacios suficientes para su alumnado pueden mantener toda la docencia presencial –Caminos y Enfermería-, el resto combinan las formas de impartirla: la lección es seguida por algunos estudiantes en el aula y por el resto desde sus casas –bien mediante retransmisiones en streaming, bien por otros sistemas síncronos de comunicación-, turnándose para poder aprovechar las ventajas de ambas modalidades.

Este modelo mixto está ofreciendo buenos resultados. Las profesoras Andrea Pérez, de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, y Elia María Fernández, de la Facultad de Educación, valoran “muy positivamente" las primeras semanas del curso. “Empezamos con mucho miedo y escepticismo sobre cómo iba a funcionar la docencia mixta, pero la participación es superior incluso que en años anteriores", cuenta la primera. Según Pérez, el incremento en el número de estudiantes que siguen las clases puede deberse a que “a algunos que combinan estudios con trabajo, prácticas o deporte les costaba compaginar todo" y la posibilidad de conectarse virtualmente les da más opciones.

Elia Fernández comparte esta valoración positiva, “pese a las incertidumbres e inquietudes que teníamos a inicio de curso y teniendo en cuenta a la complejidad del escenario en el que nos movemos". Según cuenta, “las clases presenciales se desarrollan de forma óptima porque el grupo es más reducido, la atención es más individualizada y se puede experimentar el recorrido de aprendizaje de forma más vivencial y relacional". Para los subgrupos que trabajan desde casa, el beneficio viene por el aprendizaje para el desarrollo de actividades autónomas, de las que se hace un seguimiento.

“En el caso de nuestra asignatura nos hemos acogido a un modelo semi-presencial alternativo", cuenta la docente, aludiendo a un proceso de tutorización y evaluación programado, que se desarrolla semanalmente por videoconferencia. Elia Fernández destaca el esfuerzo realizado por los diferentes protagonistas: “todos somos aprendices en este sistema" y “lo estamos haciendo con grandes dosis de entusiasmo y cuidándonos mucho". El equilibrio se logra “gracias al asesoramiento por parte del equipo decanal, al trabajo de colaboración en nuestro grupo de profesorado y a la propia participación e involucración del alumnado", apunta la profesora.

Atención individualizada

La dinámica de las clases sigue siendo similar, aunque los docentes deben tener muy presente al grupo que está en casa: “tienes que darles un espacio". Según las profesoras, pueden participar y preguntar en igualdad de condiciones con respecto a sus compañeros en el aula. Andrea Pérez reconoce que a veces eso supone cierta ralentización del ritmo, pero “siguen la clase igual y utilizan, sobre todo, el chat para las consultas".

Los docentes están muy atentos a la percepción del alumnado sobre este modelo y les suelen preguntar: “nos cuentan que se escucha perfectamente, se siguen las explicaciones y la posibilidad de participar les resulta muy útil. Sí perciben que estamos pendientes de ellos, de que no se pierdan". Sin embargo, la clase presencial sigue siendo “un plus", afirma Pérez. “El alumnado la ve fundamental para que el profesor les conozca y poder tener una interacción más cercana. Siguen viniendo a clase, respetan sus turnos y prefieren estar en el aula".







Experiencias innovadoras

Las adaptaciones docentes que han tenido que hacerse en este contexto han servido también de palanca para la innovación. Ambas profesoras coinciden en señalar la flexibilización y adaptación de recursos, modalidades organizativas y situaciones de aprendizaje.

“En el caso de nuestra asignatura –explica Pérez- hemos querido flexibilizar al máximo los recursos disponibles". Además del contenido teórico, que es el mismo, se incorporan recursos interactivos a través del Aula Virtual (Moodle) basados en la gamificación: preguntas, crucigramas, sopas de letras… “Los utilizamos en cada tema para ir repasando contenidos, identificar problemas de aprendizaje…". Según la docente, en estas semanas ya han detectado un “interés elevado" de los estudiantes, a los que les “despierta la curiosidad" y les resulta “atractivo".

Fuente: Comunicación UC

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