Los desafíos a los que se enfrenta la universidad en España

Sofía Riesco

El Informe CYD 2018 destaca el envejecimiento del profesorado, el aumento de las titulaciones en universidades públicas a pesar del descenso de alumnos, y pide un aumento de los recursos así como una reforma universitaria.

El sistema universitario español necesita reformarse para hacer frente a los desafíos de la sociedad actual, especialmente para adaptarse al cambio tecnológico. Este es uno de los puntos que destaca el Informe CYD 2018 que ha presentado la Fundación Conocimiento y Desarrollo (Fundación CYD). En su decimoquinta edición dedica un monográfico a la empleabilidad de los graduados universitarios, y cómo las universidades, empresas y administraciones públicas pueden reducir los desajustes para mejorar su inserción laboral.

Según el Informe CYD 2018, el sistema universitario español aún no logra alcanzar los niveles previos a la crisis, pero sí se distinguen señales de recuperación en algunos indicadores. No obstante, los retos no son pocos:

1. Matriculados: el curso 2017-2018 volvió a descender el número de matriculados de grado en el sistema universitario español: 1.287.791 alumnos, un 1,2% menos que el curso precedente. Este es el sexto año consecutivo que baja el número de estudiantes de grado en universidades públicas, y que, por tanto, aumenta en las universidades privadas. También sube el número de matriculados en máster oficial: 209.754 alumnos en el curso 2017-2018, lo que supone un aumento del 10%. A su vez, las universidades a distancia representaron en el mismo curso casi un 15% de los matriculados en grado y un 24% de los alumnos en máster. Respecto a los estudiantes internacionales, éstos solo representan el 0,9% en el caso del grado, mientras que en el máster y el doctorado suponen el 8% y el 15,5%, respectivamente.

2. Oferta universitaria: las universidades privadas han ido en aumento en España. Desde la creación de la última universidad pública en 1998, se han autorizado más de 20 privadas. En total, las 88 universidades autorizadas (83 activas) ofrecen un total de 8.526 titulaciones oficiales: 2.920 grados, 3.567 másteres, 1.137 doctorados, 810 dobles grados y 92 dobles másteres. A pesar del descenso de matriculados, el número de titulaciones ofertadas en las universidades públicas no ha parado de crecer. En cuanto a la modalidad no presencial, representa el 14% de toda la oferta universitaria, siendo mayor en las universidades privadas, tanto en grado como en máster.

3. Personal docente: el personal docente e investigador (PDI) aumentó en el curso 2017-2018 un 2%. Sin embargo, está muy envejecido: un 50% de los catedráticos tiene más de 60 años, lo que implica que en los próximos 10 años deberán jubilarse unas 20.000 personas. Además, casi el 70% del PDI trabaja en la misma universidad en la que presentó su tesis doctoral. Sin embargo, tanto Martí Parellada, director del informe, como Francesc Solé, Vicepresidente de la Fundación, han admitido que no existen estudios que sostengan que esta "endogamia" haga "daño" a la universidad. En su opinión, se trata más de un síntoma de que las universidades "no tienen mucha capacidad de montar un equipo con un objetivo" y de que la movilidad es escasa.

4. Egresados: al igual que desciende el número de matriculados de grado, también lo hacen los titulados. En el curso 2017-2018 se graduaron casi 192.000 universitarios de grado y 112.000 de máster oficial. Destaca especialmente el incremento de egresados de máster en universidades privadas, un 36%.

5. Gasto en I+D: se ha incrementado un 1,2% el gasto en I+D en relación al PIB, y también ha aumentado el número de empleados de investigación y desarrollo. Además, por primera vez en siete años, se registra una recuperación de la financiación de la I+D universitaria por parte de las empresas. No obstante, la presencia empresarial en las actividades de I+D en España es menor en comparación con otros países europeos. Por otro lado, disminuyen las patentes, los contratos de licencias y la creación de spin-off en las universidades españolas.

6. Resultados de la investigación: la producción científica en España ha aumentado en los últimos años, pero la excelencia científica no ha seguido el mismo ritmo (en términos del porcentaje de trabajos que se encuentran entre el 10% de los más citados mundialmente). Además, registra un declive en la colaboración internacional.

7. Financiación y recursos: otra lectura que se desprende del Informe CYD 2018 es la del gasto total en educación superior por estudiante, un 20% inferior al de la OCDE; indicador cuya evolución disminuyó en España un 13% en el periodo 2010-2015, lo que contrasta con el incremento de la OCDE (11,8%). A su vez, los presupuestos liquidados de las universidades públicas presenciales presentaron en 2017, por tercer año consecutivo, incrementos de los ingresos y gastos, donde ha aumentado desde 2009 la recaudación por tasas y precios públicos.

Más recursos y mejor autonomía, desafíos de la universidad española

La universidad española está logrando revertir los efectos de la crisis y de las políticas restrictivas llevadas a cabo a partir de 2009, como son la reducción de las transferencias de las administraciones públicas, el límite a la tasa de reposición del profesorado universitario y la caída en los presupuestos de I+D.

Estas circunstancias han condicionado la adecuación de la universidad a la evolución de la demanda y han penalizado su posicionamiento internacional. Ahora se enfrenta a nuevos desafíos, como el aumento de la internacionalización y la competencia, pero también requiere un mayor compromiso con la empleabilidad de los graduados, así como atender a la responsabilidad social universitaria, la digitalización, la oportunidad o necesidad de fusiones e intercambios de la oferta universitaria.

A su vez, tal y como señalan desde el informe, se requiere una mejor convivencia de las universidades públicas con las privadas y la emergencia de nuevos centros educativos, que sin ser universitarios ocupan de manera creciente el espacio reservado a las universidades.

La situación de la universidad española y los retos a los que se enfrentan precisan de más recursos y de una reforma del marco legal al que está sometida. Esta reforma deberá permitir a la universidad española gestionarse de manera ágil, flexible, con mayor autonomía y con la necesaria responsabilidad y rendición de cuentas.

Fuente: Comunicación Fundación CYD

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