Así vivieron universitarios y profesores el cambio a la docencia online

Sofía Riesco

Los docentes recalcan el esfuerzo por formarse en competencias digitales y los alumnos ven las oportunidades que les ofrece la enseñanza híbrida.

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A punto de cumplir un año del confinamiento general que hizo saltar la docencia presencial al formato online, la Fundación CYD ha dado la oportunidad a profesores y estudiantes de contar cómo afrontaron esta situación en el debate “El reto de enseñar y aprender en tiempos de pandemia".

Tras las complicadas dos semanas de marzo con el cambio al formato online, las universidades se pusieron manos a la obra para formar a sus profesores en las tecnologías que les permitieran dar clases a sus alumnos de manera digital. Superar este bache no fue fácil, ya que las dudas sobre si los sistemas aguantarían un servicio masivo o la disponibilidad de material por parte de los universitarios lo convirtieron en todo un desafío.

“Al principio la docencia fue un caos", confiesa Pilar Aparicio, profesora de la Universidad de Barcelona. “En abril la docencia fue más parecida a la presencialidad respetando los horarios y con la docencia sincrónica apoyada en las plataformas", explica. “Creo que lo hemos solucionado bastante bien gracias al trabajo de los profesores y estudiantes".

Un aspecto que también destaca Fernando Tomé Bermejo, vicerrector de estudiantes de la Universidad Nebrija. “Los estudiantes han hecho un esfuerzo muy poco valorado en una situación terrible", asegura, recordando también el que hicieron por “mantener los horarios de todas las clases, a pesar de los muchos miedos que teníamos de ser capaces de dar soporte técnico para virtualizar toda la universidad de golpe". Un temor que tenía Nuria Hernández, docente de la Universidad de Oviedo, que recalca que su misión era “generar confianza en los estudiantes, de que iba a ser capaz de dar la clase a través de videoconferencia."

En este sentido, los universitarios coinciden en la rapidez de respuesta de la universidad para dar el salto al terreno online. Para Natalia Zardoya, estudiante de la Universidad Complutense de Madrid, que es eminentemente presencial a excepción del campus virtual, “las primeras semanas fue bastante caos y no fue fácil, pero se hizo bastante rápido el tema de habilitar una plataforma para dar las clases online."

Cayetana Fernández, graduada por la Universidad Nebrija, añade que “no es lo mismo estar atendiendo en clase que seguirla desde casa con las distracciones que eso supone", y que en su caso ha supuesto todo un reto volver a convivir con su familia después de varios años estudiando fuera. Además, el no poder ver a sus compañeros ni interactuar con los profesores es lo que más ha echado en falta.

Por su parte, a Alejandro Martín, graduado por la Universidad Carlos III de Madrid, la pandemia le ha traído ese cambio digital que demandaba en el sistema educativo y en el sistema de evaluación de la universidad. En su caso, se adaptó bastante bien “porque creía que la universidad debía apostar por esos modelos mixtos".

Oportunidades de la docencia online

El profesorado que participó en el debate destaca el papel tanto de los docentes como de los alumnos. “La gran preocupación fue dar el mejor servicio posible a los alumnos", señala Hernández. “El objetivo de las universidades fue salvar el curso, y esto dependía mucho de la capacidad del profesorado", apunta Tomé. Aparicio opina que han hecho “un buen trabajo", tanto los estudiantes como el profesorado, formándose y apoyándose entre ellos.

Los alumnos se centran en las ventajas que les ha supuesto el cambio a la enseñanza online. Por ejemplo, Cayetana destaca que ha pesar de no poder hacer sus prácticas de manera presencial en el extranjero, ha podido participar en seminarios de universidades internacionales que de otra manera no hubiera podido asistir. Natalia tiene una relación más cercana con sus profesores, y está escribiendo con una de ellas un artículo para el CSIC gracias al contacto que han mantenido durante el confinamiento. Alejandro se centra en las oportunidades que presenta este modelo para optar por sistemas de evaluación alternativos, en lugar de los exámenes.

De cara a los retos de los próximos años, los docentes creen que la universidad del futuro será híbrida, colaborativa y participativa, pero también más ágil, transparente y humana. Los universitarios opinan que debe incluir más técnicas de gamificación y realidad virtual para fomentar tanto el conocimiento como la relación alumno-profesor, así como la empatía entre unos y otros.

Lecciones aprendidas y futuro de la universidad

La transformación digital de la universidad es ya un proceso imparable, pero debe estar acompañada de nuevas metodologías de enseñanza, no solo apoyándose en las tecnologías y herramientas que proporciona. “Si la transformación digital no va apoyada de una transformación metodológica, no irá a ningún sitio. A su vez, los modelos de evaluación podrán ser diferentes si la enseñanza es diferente", señala Hernández.

Natalia, que también es delegada de estudiantes en la Complutense, recuerda que los estudiantes de primer año no han podido vivir esa experiencia de acudir al campus y socializar con distintas personas. No cree en “un formato online para todo, porque sería impersonal, pero sí combinarlo, como por ejemplo con los seminarios".

Los profesores de la Nebrija y la Universidad de Barcelona quieren volver a dar las clases de forma presencial, aunque siendo conscientes de la oportunidad que supone seguir las clases online para aquellos alumnos que no puedan asistir. No obstante, Alejandro pide que la presencialidad aporte algo más, dando un lugar para la innovación y el fomento del conocimiento que, opina, se pierde a medida que avanza la carrera.

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