Las rectoras de las universidades públicas proponen nuevas formas de liderazgo

Redacción

El techo de cristal es aún hoy una paradoja presente: mientras que entre los estudiantes las mujeres son mayoría, en los puestos de mando son una clara minoría.

De las 50 universidades públicas que hay en España solo nueve cuentan con mujeres rectoras. En ocho siglos de universidad en España solo ha habido 20 rectoras, ocupando la primera el cargo en 1982 (Elisa Pérez Vera en la UNED). Desde entonces hasta hoy, su progresión en el escalafón jerárquico ha sido muy lento.

De las actuales rectoras de las universidades españolas, seis de ellas se reunieron en un encuentro organizado por la Fundación CYD el pasado mes de noviembre para debatir acerca del liderazgo femenino en la universidad. En él participaron la rectora de la Universidad de La Laguna, Rosa Aguilar, la de la Universidad Jaume I, Eva Alcón, Pilar Aranda, rectora de la Universidad de Granada, María José Figueres, de la Universidad Rovira i Virgili, María Vicenta Mestre, rectora de la Universidad de Valencia y María Antonia Peña, de la Universidad de Huelva.

En el debate también estuvo presente Soledad Murillo, secretaria de Estado de Igualdad, quien durante su intervención defendió que “necesitamos instituciones que se democraticen y que institucionalicen el saber, incluyendo la neutralidad. El género no es un tema, sino una exigencia científica para todas las materias".

La rectora de la Universidad de La Laguna Rosa Aguilar, puso en evidencia las dificultades y obstáculos en la sociedad actual para ejercer este liderazgo: “No es que seamos mujeres y rectoras, es que somos rectoras pese a ser mujeres". Los estereotipos, la invisibilidad y los sesgos machistas dentro de las instituciones son el día a día al que se enfrentan las rectoras, quienes proponen un nuevo modelo de dirección de los centros de educación superior.

La rectora de la Universidad Jaume I de Castellón, Eva Alcón, hizo referencia a las ‘mochilas culturales’ que arrastran hombres y mujeres. “Yo no quiero hablar de conciliación, sino de corresponsabilidad". A su vez, añadió que “no se trata sólo de ser más rectoras, sino más investigadoras de proyectos, más directoras de institutos de investigación, más directoras de centros y departamentos, ya que sólo así seremos capaces de liderar una universidad más igualitaria, más representativa". Y ha advertido que “si no lo hacemos, no tendremos ni una ciencia ni una universidad excelente porque marginamos el 50% del talento".

Pilar Aranda, primera rectora de la Universidad de Granada, institución con más de 500 años de historia, apuntó que el problema es que las mujeres no se presentan a rectoras. “Debemos ser visibles y resulta que nuestro trabajo no lo es. Nos critican que seamos ambiciosas, cuando resulta que en un hombre eso es un valor positivo".

María José Figueres, rectora de la Universidad Rovira i Virgili, señaló que el porcentaje de rectoras en universidades privadas es sensiblemente mayor, “donde se las valora más como gestoras", indicó.

Vicenta Mestre es la primera rectora de la Universidad de Valencia en 520 años de historia. “No tengo sentimiento de culpa, porque he contado con un marido con el que he corresponsabilizado la crianza. Hay que ser conscientes de que la gestión en el rectorado es muy fuerte y de que aún se nos exige cosas distintas a las mujeres. Necesitamos varones cómplices".

La rectora de Huelva, Antonia Peña, afirmó que se trata de un problema estructural, aunque se mire a una universidad de 500 años y a otra de 20. “A las estructuras de poder se llega cuando una tiene solventada la carrera investigadora, algo que todavía no se da en igual grado entre hombres y mujeres".

Retroceso

Las rectoras mostraron su preocupación por el retroceso en igualdad que está habiendo entre el estudiantado, volviendo a posiciones de años atrás cuando ellas no se presentaban a delegadas ni lideraban ningún tipo de movimientos que promoviera la igualdad. “Tenemos que cambiar el Gobierno de las universidades", dijeron, “para que la presencia femenina se visualice con mayor fuerza".

Aunque en la universidad se cobra por categoría docente y existe una aparente igualdad, la brecha salarial se produce en los contratos con empresas donde, nuevamente, la gran mayoría de los firmantes son varones, añadieron las rectoras.

Todas abogaron por una nueva forma de liderazgo, más empático, inclusivo y horizontal, en el que las mujeres se sienten más cómodas pese a que ello pueda entenderse como una posición de debilidad, repusieron. También añadieron la pertinencia de forzar la igualdad en determinados puestos, proponiendo mujeres, por ejemplo, para los nombramientos de los Doctores Honoris Causa, una clasificación liderada, una vez más, por la abrumadora presencia masculina.

Entre las medidas que han propuesto las rectoras destaca la necesidad de impulsar acciones a través de la educación, tanto en las escuelas como en las familias, para actuar desde la infancia y eliminar los estereotipos de género. También han incidido en la necesidad de mejorar medidas de promover más referentes femeninos en todos los ámbitos, romper con los roles y de más formación en igualdad.

Fuente: Comunicación Universidad de La Laguna, Universidad Jaume I, Fundación CYD

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